2.3.10

No sos vos, es mi hormona (por Gillespi)

¡Extra! ¡Extra!
¡El amor es fenómeno neurobiológico!

Un científico de la UNAM (Universidad Autónoma de México) aseguró que ese intenso sentimiento anhelado por la mayoría de los mortales se debe a una cuestión hormonal y que también es beneficioso para el organismo e incrementa la salud. Agregó, además, que quizás en un futuro cercano se podrán pedir exámenes de ADN para determinar qué tan propenso es el potencial compañero/a a la infidelidad… a mi edad estaría menos preocupado si me piden un ADN que el DNI.
En síntesis, la cosa vendría a ser más o menos así: si a usted le presentan o conoce a alguien en la calle, un after office, a través de Match.com o en el súper, no tiene que entusiasmarse demasiado pues lo que determinará si la cosa habrá de avanzar o no, depende de unos juguitos orgánicos que llevamos dentro. Ya no importa si a primera vista le parece petisa, gordo, bonita, igual a Brad Pitt, simpática, ordinario, tonta o con pinta de infiel,
lo verdaderamente importante será que un par de hormonas -la oxitocina y la vasopresina- se encarguen de dar el ok... igual, para mí, la hormona que más calor de amor genera es la jovenvecina.
Debo reconocer que no me sorprendió tanto el artículo pues en el imaginario amatorio de todo hombre siempre estuvo presente esta historia del par de hormonitas… no, no me hagan caso, me confundí con un par de hermanitas; perdón, continúo…
En realidad lo práctico de todo este supuesto hallazgo es que de aquí en adelante, en la primera salida, no será aconsejable gastar horas -y dinero- en un restaurant sino que convendrá ir de una a hacerse un simple dosaje.
Se acabó esa antigüedad de pedir una foto o husmear un perfil en Facebook... pero lamentablemente también se acabó la fantasía.
1) Llamada de teléfono, SMS o chat:
-¿Querés ir al Hospital Fernández o algún lugar más cool como el Sanatorio de los Arcos?
2) Diálogo al día siguiente:
-¿Qué tal la minita que te presentó tu cuñada?
-Quedó muerta conmigo, las oxitocinas le explotaban.
-No me jodas… ¿y cómo venía el tema de la vasopresina?
-Un poco chato y caído.
Sin lugar a dudas para quienes escuchar la frase “no tenemos química” siempre nos pareció un esnobismo hoy tenemos que modificar nuestra opinión.
Para cerrar el análisis de esta noticia les digo que si ustedes creen que su pareja los engaña no deberán perder más el tiempo en busca de rastros, hurgar en la billetera, sospechar de las llegadas tardes, contratar un detective privado ni en decodificar mensajitos de texto en el celular, porque en poco años con sólo pedir un ADN obtendrán la información buscada… además, de yapa, quizá se enteren de que el sospechado es también otro familiar del General Perón.

Los abandono, tengo cosas que hacer y estoy solo en casa. Ayer le pregunté a mi mujer si me quería y me contestó: mañana te digo… y hoy se fue bien tempranito al laboratorio para que le saquen sangre.


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