10.4.12

Alone in the dark

Ruido.
Sus sentidos trataron de ponerse alerta, mas él, seguía en su sueño, atrapado.
Su garganta trato de emitir un grito, para ahuyentar a cualquier cosa que hubiera allí. Pero no soltó ningún sonido. Solo un graznido ahogado que quizá también formara parte de aquel sueño.
Desesperación.
El trataba de despertar, mas el sopor de su sueño pesado no se lo permitió. Y en ese momento su sueño envolvió la realidad y se transformo en su miedo mas evidente.
Visitas inesperadas en la puerta de su morada, tratando de entrar.
Incertidumbre, y parálisis, al ver que no había otra vía de escape, no había nada que hacer mas que esperar ahí.
Negociemos, don Inodoro, diría Mendieta.
Y trato de convencer a aquellos fantasmas de que no había nada allí que pudiera satisfacer su búsqueda.
Y lo logro.
Se disiparon, eran parte de su sueño. Aquella interacción abrió la puerta de aquella pesadilla.
Mas su naturaleza obedecía a una raíz real.
Despierto. Alerta.
Otra vez ruidos afuera.
Buscó inútilmente algo que le ayudara a darle esa falsa seguridad... "Sea lo que sea, le presentaremos batalla", pensó.
Mas su compañera de aventuras y asados había quedado olvidada en otros lugares.
La incertidumbre de que hacer lo paralizaba un poco, en parte por temor a lo desconocido, en parte porque sabia que seria difícil hacer frente a lo que fuera que estuviera allí, con las manos desnudas.
Sin embargo decidió salir, y enfrentarse con lo que fuere. Se preparó, abrió la puerta de sus aposentos, y salió recorriendo con la mirada el lugar.
Nada.
Sus ojos solo captaban la tenue luz de aquel farol cercano, y la oscuridad del otoño.
Nada ni nadie a la vista.
Mas en la cercanía inmediata, si había ruidos, y un perro que ladraba.
Decidió volcarse al pequeño asentamiento cercano a su morada, en búsqueda de esa seguridad de saber que al menos no estaría a la intemperie, ni tan expuesto.

En ese momento se dio cuenta que era imperativo conseguir otro lugar donde vivir, con urgencia.